sábado, 18 de abril de 2009

Profilaxis post-exposición para VIH tras contactos sexuales de riesgo

El método más eficaz para prevenir la infección por el virus de la inmunodeficiencia adquirida (VIH) es la prevención primaria, por ejemplo el uso de preservativo. Sin embargo, cuando existe una exposición accidental con riesgo de transmisión del VIH puede utilizarse también la profilaxis secundaria. En este caso suele usarse una pauta de tratamiento antirretroviral. Este post tratará de cuándo y cómo debe realizarse la profilaxis post-exposición al VIH, restringiéndonos a la exposición por vía sexual. Las recomendaciones en las que nos basaremos son aquellas elaboradas por el Grupo de Consenso Español sobre Profilaxis Postexposición No Ocupacional al VIH y publicadas en la revista Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica. El acceso al documento es de libre acceso en http://external.doyma.es/pdf/28/28v20n08a13037007pdf001.pdf
Huelga decir que cuando una persona consulta al médico tras un contacto sexual de riesgo, el profesional deberá adoptar otras medidas adicionales a la prescripción de tratamiento antirretroviral cuando éste esté indicado: Educación sanitaria, profilaxis frente a otras enfermedades de transmisión sexual como la sífilis, la gonorrea o la infección por clamidias, o la vacunación frente al virus de la hepatitis B en personas no vacunadas.
Deberemos tener en cuenta además 2 factores muy importantes. En primer lugar, el tiempo de inicio de la profilaxis debe ser lo más precoz posible. En este sentido sabemos que después de 72 horas ya hay células en reposo infectadas en las que la erradicación de la infección no es posible. En segundo lugar, deberemos usar fármacos antirretrovirales que no requieran fosforilación para el inicio de su acción, es decir, que actúen de forma inmediata.
Los esquemas de tratamiento antirretroviral deberán incluir siempre 2 inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleótidos (los más usados son la Zidovudina o AZT y la Lamivudina o 3TC) asociados a un inhibidor de la transcriptasa inversa no análogo de los nucleótidos o bien a un inhibidor de la proteasa (como Lopinavir/ritonavir [Kaletra©] o Atazanavir [Reyataz©]).
Las figuras 1 y 2 muestran cuando aconsejar tratamiento antirretroviral en función de si el contacto sexual de riesgo ha sido con un hombre o mujer infectado por el VIH o cuando el contacto es con un sujeto con serología desconocida para el VIH. Además de los factores citados en el esquema, hay otras situaciones con riesgo incrementado de transmisión como la agresión sexual, menstruación activa, enfermedades de transmisión sexual concomitantes y la infectividad de la fuente (cargas virales elevadas para el VIH) que siempre deberemos tener en cuenta para evaluar el riesgo.





El seguimiento posterior debe realizarse siempre, pero varía en función de si se realiza profilaxis o no. Si se administra profilaxis realizaremos a los 15 días tras la exposición una analítica general, a los 45 días tras la exposición analítica general, serología para el VIH, VHB y VHC y repetir la prueba de embarazo, a los 3 meses tras la exposición serología para el VIH, VHB y VHC, a los 6 meses tras la exposición: serología para el VIH, VHB y VHC y al año tras la exposición valoraremos si se realiza serología para el VIH. Si no administramos profilaxis, realizaremos a los 45 días tras la exposición una analítica general, serología para el VIH, VHB y VHC y repetir la prueba de embarazo, a los 3 meses serología para el VIH, VHB y VHC y a los 6 meses serología para el VIH, VHB y VHC.

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